Aperture 3 "pero desde mi punto de vista", por Rafa Barberá
Este artículo no pretende ser una revisión de Aperture 3.0. Para eso está la revisión que Joan Boira ha iniciado también en faq-mac sobre este programa. Pero yo tengo algunas cosas que contar al respecto.
Un programa de este tamaño y sobre todo, con su ambicioso objetivo (cubrir todo el flujo de trabajo del fotógrafo) es muy difícil de evaluar más allá de las especificaciones, pues rápidamente entran en juego las costumbres y porque no decirlo, las manías personales. He preferido contar las razones que me han hecho plantearme cambiar desde Lightroom 2.6 a Aperture 3.0.
De paso aprovecharé para contar que dificultades me he encontrado por el camino y nos entretendremos un poquito con algunas interioridades de Aperture que te ayudarán a comprender porqué es como es y porqué hace lo que hace.
Si ya has utilizado algún programa de workflow, como por ejemplo Lightroom, eres el lector al que va dirigido este artículo. Si no has probado ninguno, tienes que hacerlo. Por muchas reviews que leas, ese tipo de programas hay que experimentarlos para saber si te adaptas a ellos o no. Y no vale una sesión de cinco minutos “a ver de que va esto”. Tienes que dedicarle su tiempo, fundamentalmente para comprender cual es el modelo mental que hay detrás de ellos. No te preocupes, todo ese “tiempo perdido” lo recuperarás después con creces cada vez que utilices el programa.
Por último, el artículo es extenso. Quizás demasiado extenso, pero no he podido condensar en menos todas las peculiaridades de las que quería hablar.
Lo mejor que tiene la sabiduría popular es que siempre tiene un dicho que permite apoyar cualquier argumento. Incluso aunque esos argumentos sean contradictorios entre si.
Por ejemplo, la primera vez que vi el nuevo Aperture 3.0 en las páginas de Apple, me vino a la mente esta frase:
Lo descargué, lo instale y cargue unas cuantas fotos. No puede ser. ¿Como ha sacado Apple un producto tan poco eficiente?. No creía lo que veía. Así que tras unos días llegué a la conclusión de que tenía que recurrir de nuevo al refranero:
Y decidí hacerme caso a mi mismo. Tenía que hacer una prueba en serio y darle una oportunidad al programa. Aunque solo fuese para decidir que mi primera impresión, la inicial era o no acertada.
Un poco de historia antigua
En 2005 Apple nos sorprendía a todos lanzando Aperture 1.0. Por aquel entonces se trataba de un producto revolucionario. Era la primera incursión de Apple en el mercado de la fotografía profesional, que hasta ese momento era un feudo de Adobe con Photoshop y de otras compañías como CaptureOne que habían encontrado un nicho en el procesado de los ficheros RAW.
La apuesta de Apple era muy arriesgada, pues introducían una nueva categoría de programa en un mercado que ya estaba colonizado. Los puntos fuertes de Aperture eran en su momento que trataban a los RAW y al resto de formatos de imagen de manera transparente y no destructiva: por muchos cambios que se hicieran en la imagen, esta nunca era alterada, no guardábamos copias de los ficheros, sino meras recetas que permitían posponer los cambios reales en la imagen hasta el momento final en el que necesitásemos usarla, ya fuese para imprimirla o para generar una imagen de menor tamaño para publicar en la web o enviar por correo.
Por aquel entonces yo llevaba desde 2003 acumulando imágenes digitales y el problema de la gestión de esa colección ya empezaba a ser importante. Tras probar Aperture decidí cederle toda mi colección de fotos y empezar a utilizarlo para gestionarla.
A los pocos meses del lanzamiento de Aperture, Adobe anunciaba la primera beta de Lightroom 1.0. Desde el primer momento la lucha fue encarnizada: donde Aperture era un producto exclusivo de Apple para Mac OS X, Lightroom nacía desde el primer momento tanto para Windows como para Mac OS X y con un programa de beta pública que garantizaba una divulgación mucho más masiva de la que por las limitaciones de plataforma podría tener Aperture.
Yo ya estaba dentro de Aperture y aunque hice algunas pruebas del Lightroom, finalmente decidí seguir con el programa de Apple.
Mi nueva cámara
Las distintas entregas de Aperture fueron resolviendo poco a poco las dificultades con las que se fue encontrando el programa desde su lanzamiento. Y yo seguía contento con él, pues me permitía gestionar de forma integrada todas mis imágenes.
Adobe lanzó al mercado Lightroom 1.0 y luego la beta de Lightroom 2.0. Las probé ambas, pero no terminaban de convencerme. Me había acostumbrado al interface a pantalla completa de Aperture que hacía desaparecer completamente el interface y te dejaba a solas con tus imágenes. Era una experiencia completamente nueva y muy adictiva. En Lightroom se podía hacer algo parecido, pero no era exactamente lo mismo: las barras laterales con las opciones no eran igual de “transparentes” para el usuario que el HUD activado a toque de tecla de Aperture, el modo grid ocupaba demasiado espacio de la pantalla en nada.
Y así llegó el año 2007 y yo decidí que mi Canon EOS 10D ya me había servido durante muchos años y la cambié por la Canon EOS 40D nada más aparecer ese modelo en el mercado. Ya sabía que Aperture no leía aún el formato RAW de esa cámara, pero sería cuestión de tiempo. Dejé pasar unos meses, pero mientras tanto empecé a usar la versión de evaluación de Lightroom 2.0 para procesar los RAW de mi nueva cámara. Habían introducido las herramientas para hacer cambios locales en la imagen y eso me permitía dar un aspecto más acabado a las imágenes directamente en Lightroom. Poco a poco me fui acostumbrando a utilizar Lightroom y así, un buen día me encontré comprando la licencia de Lightroom y diciéndole adiós a Aperture. Apple seguía sin sacar soporte para los RAW de la 40D unos 80 días después de su lanzamiento.
Después de que yo abandonase la plataforma, en 2008 Apple lanzó Aperture 2.0 y comenzó a modificar la arquitectura del programa de raíz. El cambio fundamental fue separar el soporte de ficheros RAW de las actualizaciones del sistema operativo Mac OS X, de modo que Apple podía dar soporte a nuevas cámaras cuando saliesen al mercado, sin tener que sincronizar ese soporte con el lanzamiento de nuevas versiones del Mac OS X. También añadieron el SDK para desarrollar plugins de edición y algunas otras mejoras a las que en realidad no estuve demasiado atento. Pero para mi ya era tarde. Todo el mundo, en cuanto lo probaba, tenía claro que Lightroom corría muchísimo más que Aperture. De nuevo las primeras impresiones…:
Finalmente, hace unas semanas y tras 2 años de espera, Apple lanzaba Aperture 3.0 y lo hacía con un montón de mejoras. Muchas de ellas en apariencia no son más que igualar a la versión actual de Lightroom y otras están sacadas claramente de su hermano menor, el iPhoto que viene con el paquete iLife en todos los Mac.
Lo que vi en la web de Apple me gustó mucho. Los video tutoriales presentaban a Aperture 3.0 como un producto bastante más avanzado que sus antecesores, pero conservando en gran medida su habilidad de desaparecer y dejar al fotógrafo a solas con sus imágenes. Tenía que probarlo.
Así que el proceso era sencillo: se descargaba de la web de Apple, se instala en unos segundos, se importan unas pocas imágenes y se prueba. ¿Como puede ser? ¿Como es posible que no funcione razonablemente bien en ninguna de las máquinas que tengo a mi alcance? ¿Solo funciona bien en un MacPro?:
Las carga inicial
Decidí que ese no era un escenario realista. No valía con importar cien o doscientas fotos y comparar el rendimiento con mi Lightroom principal con 23.000 imágenes o con la librería secundaria de unas 5.000 fotos de mis talleres de iluminación. Así que tenía que reconstruir la librería completa en Aperture 3.0 y hacer las pruebas lo más realistas posible.
La máquina que realizó esta importación es un iMac de aluminio del 2008 de 20”. Un Core2Duo a 2.4GHz con 4Mb de RAM. Una vez hecha esta importación, he tenido la ocasión de utilizar esa misma librería en un iMac blanco de 20”, de los primeros que salieron en 2005 con el Core2Duo a 2.16GHz y 2Gb de RAM y en un Mac Book Pro 15” cosecha del 2006 con 3Gb de RAM. Como se puede ver ninguna de las máquinas es actual, por lo que las considero un buen banco de pruebas. De nada sirve decir que el software rinde adecuadamente en una máquina recién salida, pues la inmensa mayoría de usuarios tienen máquinas más viejas.
Comencé con Aperture importando las 28.000 imágenes de mis dos librerías, que abarcan desde el 2003 hasta hoy. Esta colección está formada por un 80% por RAW de las distintas cámaras que han pasado por mis manos: Nikon D70, Nikon D40 ,Canon EOS 10D, Canon EOS 40D y Canon EOS 5D. El 20% restante eran JPEG de un puñado de compactas de Canon y Fuji que en un momento u otro han encontrado un hueco en mi bolsillo.
Al importar la librería, lo hice de modo que los ficheros quedasen referenciados fuera de la propia librería, en una estructura de carpetas jerárquicas organizadas según el esquema año/mes/día. Este es uno de los puntos fundamentales donde Lightroom y Aperture difieren y luego voy a extenderme en detalle en este aspecto. Ahora concentrémonos en el proceso de las pruebas.
La creación de la librería fue un proceso penoso, que me llevo buena parte del fin de semana. El primer problema que me encontré fue que pretendía construir la librería con copias de las imágenes. Es decir en el proceso de importación, le dije a Aperture que hiciese copias de mis imágenes originales en otra carpeta dentro de la cual tendría que ir reconstruyendo el árbol de carpetas año/mes/día. No quería tocar mis imágenes originales. El problema fue que intenté hacerlo todo en el mismo disco duro externo. Para ponerlo más complicado el disco duro levaba interface USB, que no se caracteriza precisamente por su habilidad para trabajar simultáneamente escribiendo y leyendo.
Transcurridas unas 3 horas y cuando solo se había importado una pequeña parte de mis imágenes caí en la cuenta del problema de lectura/escritura que acabo de comentar y decidí cancelar la importación. Conecté un segundo disco USB sobre el que hacer las copias de las imágenes y generar la nueva librería. Esta vez el proceso de construcción de la librería fue bastante rápido: unas 5 horas en total durante las que se copiaron los cerca de 220Gb de imágenes y se importaron en la librería.
Masters, previews y el problema de Faces
Pero el proceso no había terminado. Tanto Lightroom como Aperture generan previsualizaciones de las imágenes, de modo que te pueden mostrar una imagen a menor tamaño y calidad (configurable) rápidamente sin tener que esperar a que se procese de nuevo el RAW original con todos los posibles cambios que le has superpuesto. Eso quiere decir que por cada imagen contenida o referenciada en la librería, Aperture tenía que calcular esa vista previa y almacenarla en disco. Y el proceso era muy lento. Demasiado para lo que me tenía acostumbrado Lightroom. Lo normal, para los RAW que manejo era un poco menos de un segundo por imagen. Sin embargo Aperture se tiraba sus buenos 5 segundos por imagen. Con 28.000 imágenes eso suponía unas 31 horas. Debía
pasar algo más.

Investigando en internet descubrí al culpable: Faces. Durante el proceso de construcción de las preview, Aperture 3 aprovecha para identificar las caras presentes en cada imagen. Ese proceso es más intensivo desde el punto de vista del cálculo que la generación de la vista previa. Mucho más intensivo. De hecho, una vez desactive la opción de reconocimiento de caras, el ritmo aumento hasta el mismo ritmo al que estaba acostumbrado en Lightroom y en unas 7 horas más ya tenía todas las imágenes previas construidas.
Es importante tener en cuenta que durante este proceso de construcción masiva de imágenes previas, Aperture está constantemente realizando entradas y salidas al disco duro y utilizando el procesador a pleno rendimiento. Eso implica, que si durante este proceso nos dedicamos a ir procesando imágenes, el rendimiento del programa será penoso. En una sesión de trabajo normal, digamos con la importación de unas 100 o 200 imágenes, la generación de estas imágenes previas dura un par de minutos, por lo que ese tiempo se solapa en general con el primer vistazo que le pegamos a las fotos recién importadas, pasando completamente desapercibido. Sin embargo, en una carga masiva como la que describo, el periodo de lentitud se prolonga durante horas. Así, que si te decides a importar un buen número de imágenes, mejor espera a que finalice este proceso.
Navegando por la librería
Una vez construidas las vistas previas, la primera diferencia entre Aperture 3.0 y Lightroom 2.6 es la velocidad al moverte por las miniaturas. Aperture es mucho más rápido que Lightroom. En Aperture, el proceso de construcción de previews se aprovecha para crear unas imágenes aún más pequeñas, los thumbnails que se utilizan constantemente. Esas miniaturas, en el caso de Lightroom se construyen una vez por sesión, al intentar visualizar la imagen. Se puede observar en el interface gráfico: son el símbolo “…” que aparece en el marco de cada imagen mientras esta está borrosa. Y digo borrosa, porque Lightroom construye ese thumbnail en varias fases de refinado en las que cada vez se observa la imagen más nítida. Aperture, en su lugar muestra siempre esa miniatura perfectamente enfocada.
El resultado es una velocidad pasmosa en Aperture para navegar por grandes colecciones de imágenes buscando visualmente la que te interesa. Por ejemplo, suelo tener configurada la vista grid de Lightroom para ver 10 miniaturas a lo ancho. Eso supone que de un vistazo tengo delante de mi 60 imágenes (6 filas de 10). Pasar de una pantalla a otra con la tecla de avance de página o retroceso de página le cuesta a mi ordenador entre 2 y 4 segundos. Eso supone que si me pongo a paginar rápidamente, Lightroom parece congelado y luego poco a poco van apareciendo las diferentes páginas con un ritmo de una página nueva cada 2 o 4 segundos. En la beta 3 de Lightroom que ya he probado, el proceso es distinto. En lugar de parar hasta que puede mostrarme la página, me muestra una serie de rectángulos grises sin imagen, que poco a poco va rellenando. En definitiva, de un modo u otro tengo que esperar unos segundos hasta que Lightroom me alcanza cada vez que avanzo una página.
Cambiamos a Aperture. En el mismo hardware Aperture es capaz de mostrarme una página completa de 60 miniaturas en un tiempo de entre 1 y 2 segundos. Pero hay una diferencia importante: al igual que hace la nueva beta de Lightroom, Aperture no bloquea al usuario mientras va dibujando esas miniaturas. Durante ese intervalo, van apareciendo en pantalla progresivamente esas 60 imágenes, lo que aumenta la sensación de velocidad, pero lo que es más importante, Aperture permite que vuelva a pulsar la tecla de avance de página e instantáneamente veo una nueva página donde las primeras 10 o 15 imágenes ya son perfectamente visibles y completamente identificables. La velocidad a la que me muevo por la colección es mucho mayor.
Aperture aún se guarda un as en la manga. Lo que nos está enseñando no son las imágenes más rápidas que puede generar. Para ello solo tenemos que pulsar la tecla “P”. En ese momento, el marco que rodea a la foto se torna amarillo. Acabamos de entrar en el modo quick preview de Aperture. Ahora las pantallas de 60 fotos de las que estamos hablando se llenan instantáneamente. En mucho menos de un segundo. De hecho, pulsando la tecla de avance de página tan rápido como puedo, pero intentando tener toda la pantalla llena de miniaturas, tardo unos 62 segundos en recorrer toda la librería de 28.000 imágenes. Eso implica que he estado viendo más de 460 imágenes por segundo. O unas 7 pantallas llenas de imágenes cada segundo. Es una experiencia pasmosa. La misma que se obtiene cuando haces rodar la bolita de scroll del ratón y ves una cascada de fotos a toda velocidad.
Esa optimización en múltiples pasos de la experiencia de usuario, es lo que hace que el uso de Aperture destaque claramente por encima de Lightroom. El único inconveniente es que como el problema que se está resolviendo sigue teniendo la misma complejidad, hay que pagar esas ventajas de algún modo. Y en el caso de Aperture lo pagamos con el tamaño de la librería. Las librerías que genera Aperture son mucho mayores que las de Lightroom. De hecho, no es nada extraño que una librería de Aperture llegue a ocupar hasta el 18% o el 20% del tamaño de la colección de imágenes a la que se refiere. En mi caso, con un banco de imágenes de 220Gb, la librería de Aperture ocupa unos buenos 27Gb adicionales (un poco más del 12%).
Estructura lógica y estructura física
La librería de Aperture es una bestia bastante compleja y conviene dedicarle un tiempo para entender el porqué de muchas cosas que ocurren con el programa y algunas de sus capacidades.
Cuando vemos una librería de Aperture desde el Finder, lo que vemos es un único icono. Aparentemente se trata de un único fichero. Realmente, la librería es uno de esos paquetes (bundles) con los que Apple oculta al usuario habitual del Finder la complejidad de organización de los datos. Si pulsamos el botón derecho del ratón sobre la librería y seleccionamos “Mostrar contenido del paquete” veremos que en realidad la librería de Aperture es un directorio con una estructura bastante compleja.

Como se puede ver hay varios directorios y ficheros. Esos ficheros son bases de datos que permiten al programa localizar la información rápidamente. Se ven claramente tres directorios bastante significativos Masters, Previews y Thumbnails. Si nos dedicamos a navegar por los dos últimos veremos que en Previews hay una estructura anidada de directorios bastante crípticos y al final en cada uno de ellos terminamos encontrando dos imágenes. Una que se llama como alguna imagen de nuestra librería, como por ejemplo IMG_0790.jpg y otra que se llama thumb_IMG_0790.jpg. Si las abrimos con Vista Previa veremos que son dos versiones reducidas de nuestra imagen. Estas son las imágenes que emplea Aperture para navegar a velocidades normales. En la carpeta Thumbnails vemos que al final no encontramos imágenes sino bases de datos. Eso me hace pensar que es ese almacenamiento más compacto el que permite al modo quick preview la velocidad de navegación tan alta.
El tercer directorio significativo es Masters. Y para entender su contenido tenemos que hablar antes de los dos modos de trabajo que soporta Aperture. En Aperture podemos elegir en tener las imágenes como Managed o Referenced. Si elegimos la primera opción, al importar imágenes en Aperture, se almacena una copia dentro de este directorio. Esas copias se organizan por carpetas identificadas por el día y la hora en la que se produce la importación, sin otra estructura. A partir de ese momento, es responsabilidad de Aperture el mantener intactos esos ficheros y si así lo deseamos, realizar copias de seguridad de los mismos. Nosotros podemos borrar los ficheros originales, pues Aperture no los usará nunca, siempre se referirá a esas copias internas que se guarda.
La ventaja de tener los originales gestionados por Aperture es que te despreocupas completamente de ellos y nunca puedes acceder mediante el Finder y borrar ninguno de ellos. El mayor problema es que los pierdes de vista y que además el tamaño de tu librería está limitado por el tamaño del disco.
Yo he preferido de momento seguir la vía de los originales referenciados. Con esta opción, la carpeta Masters de la librería está vacía. Cuando importo imágenes en Aperture tengo dos opciones: decirle que los use donde están almacenadosquick preview o decirle que haga copia en cualquier otra carpeta de cualquier disco duro de mi sistema y los enlace desde allí. Eso permite tener una única librería de Aperture que hace referencia a originales distribuidos en distintas unidades de disco.
La ventaja de ese esquema de trabajo es que para fines organizativos puedo trabajar únicamente con la librería y sus previews, sin tener que tener acceso a los master, que son mucho más voluminosos. Por poner un ejemplo, ahora mismo puedo llevar los 27Gb de la librería de toda mi colección de imágenes en el MBP para organizarlas, clasificarlas, hacer una presentación informal, etc sin tener que arrastrar los 220Gb de las imágenes reales. Y cualquier cambio en la estructura lógica es fácilmente reintegrable en la librería principal una vez vuelvo a casa.
Y la ventaja de Aperture, es que aún en este modo no gestionado tenemos dos buenas herramientas para no perderle la pista a los originales, incluso para reorganizarlos. La primera herramienta es la de Consolidate Masters que permite ceder el control de tus originales a Aperture. Si se elige esta opción, Aperture engullirá todos nuestros originales que pasaran a ser managed. La segunda opción es Relocate Masters que nos permite mover a una nueva ubicación los originales. Esta ultima opción se puede hacer para un grupo de ficheros, no tiene porque hacerse para toda la librería. Esa opción de “relocalización” es la que utilizaremos cuando queremos que Aperture nos “devuelva” los originales que esté gestionando.
En general, el usuario de Aperture no tiene porqué preocuparse de todos estos detalles de la estructura física de sus ficheros. De hecho, si seguimos las opciones por defecto de una instalación de Aperture, el sistema nos propone que los originales sean gestionados por Aperture, con lo cual tal y como los importamos nos olvidamos de ellos. A partir de ese momento, el usuario se tiene que preocupar únicamente de la estructura lógica de almacenamiento de sus imágenes. Y esa estructura es muy flexible y muy potente. En Aperture disponemos de:
Carpetas.Proyectos.Albums.Albums inteligentes.Pases de diapositivas.Páginas web.Libros.Las carpetas son contenedores que pueden agrupar cualquier cantidad de objetos de todo tipo. Los proyectos son una unidad de almacenamiento de originales. En los proyectos es donde desde un punto de vista lógico están guardados los originales de nuestras fotos. Gracias a que Aperture trata por separado la estructura lógica de la física, podemos tener un proyecto que contenga imágenes de distintas carpetas físicas en el disco. Los álbumes contienen versiones de nuestras imágenes. Una imagen está en un único proyecto, pero puede estar en tantos álbumes como deseemos. La versión inteligente de los álbumes no es ni más ni menos que una búsqueda almacenada, similar a las del Finder: fijamos unos criterios y ese álbum inteligente siempre contendrá todas las imágenes que cumplan esos criterios. Los pases de diapositivas, las paginas web y los libros son productos finales generados a partir de las imágenes, pero que también tienen su lugar en la estructura organizativa.
Esa doble visión de las imágenes, separando el punto de vista físico (almacenamiento de originales) y el lógico (ordenación y agrupación de las mismas) es lo que Aperture implementa de forma sobresaliente con muchas ventajas sobre el modo de Lightroom (basado en directorios). En la siguiente imagen se puede ver la estructura física de mi colección de imágenes (una simple jerarquía de fechas) y la organización lógica de mis imágenes.

Aperture apuesta claramente por el mercado profesional. Así, por ejemplo puedo definir una estructura maestra para los encargos de mis clientes en el que tenga un Proyecto que contiene a su vez un Album de retratos, otro de Generales y un tercero de Ampliaciones. Al mismo tiempo puedo añadir un Libro donde presentarle los resultados, una web con miniaturas para la selección inicial y otra web de presentación de los resultados finales, cada una con su formato diferente. Bueno, pues Aperture me deja clonar esa estructura de proyecto a un nuevo proyecto vacío, de modo que mi trabajo de organización y presentación sea consistente.
Es en esos detalles cuando te das cuenta de que Aperture pretende ser la herramienta que te acompañe durante todo el ciclo de vida de tus imágenes. Y ahí es donde la separación entre estructura física y lógica hace de Aperture un programa tremendamente potente.
Edición local y revelado de RAW
Uno de los puntos fuertes de Aperture 3.0 son los modos de edición y retoque locales. El planteamiento es similar a lo que llevamos usando en Lightroom 2.X desde hace bastante tiempo: gestión de máscaras para las capas que realmente son los distintos ajustes. Si estás acostumbrado a utilizar Photoshop en modo no destructivo, eres de los que crea una capa para cada ajuste y utilizas una máscara para limitar ese ajuste a la región de interés. Los ajustes locales de Aperture 3.0 y Lightroom 2.X son eso mismo, pero sin dejarte ver las capas.
La diferencia está en la implementación, y ahí de nuevo el modo de trabajo de Aperture 3.0 me parece mucho más cómodo, flexible y rápido. En principio aplicamos un ajuste global, como por ejemplo un cambio de niveles. Una vez ajustados los valores, podemos elegir el tipo de masking deseado: enmascarar completamente el efecto y usar un pincel para volver a aplicarlo en determinadas regiones o aplicarlo en toda la imagen y utilizar un pincel para taparlo donde no sea necesario.
Cuando seleccionamos cualquiera de estas dos opciones nos aparece esta un popup donde podemos controlar a la perfección la aplicación del efecto:
Tenemos tres herramientas fundamentales: el pincel para pintar sobre la mascara, el borrador para borrar sobre la máscara y la pluma para suavizar los bordes de la máscara pintada. De cada una de ellas podemos controlar el tamaño y la intensidad. Tanto del borrador como del pincel, además podemos controlar la suavidad del borde y podemos decidir si intenta localizar bordes para evitar contaminar zonas cercanas. Con estas tres herramientas el control sobre la aplicación de los efectos es absoluto. Mucho más potente y flexible que en Lightroom.
En cuanto a la velocidad, todas estas modificaciones son pesadas. Tanto Lightroom como Aperture trabajan sobre el original y hacen esas correcciones en vivo. Eso no es sencillo y en ambos programas se producen “enganchones” de vez en cuando, sobre todo la primera vez que activamos una herramienta. En Aperture se produce al activar una herramienta. En Lightroom al activar el módulo de revelado. Si lo que se necesita es mucha velocidad en los retoques, la pregunta no es ¿Que uso, Aperture o Lightroom?. La pregunta correcta es ¿por qué demonios no estoy usando el Photoshop para hacer esto?. Photoshop sigue siendo el Rey de las Capas.
Pese a ese handicap, si tu estilo fotográfico te permite realizar solo correcciones globales (curvas, niveles, etc) y de vez en cuando te permites alguna filigrana local para controlar un contraste o una variación de color, las herramientas de edición local de Aperture serán más que suficiente. Y el rendimiento más que adecuado, si tienes en cuenta el resto de ventajas que implica utilizar esta herramienta.
Si entramos a detallas las herramientas de modificación y corrección de imágenes, una carencia importante de Aperture, es que no tenemos la utilísima herramienta de gradiente que incorporó Lightroom 2.0. A cambio de eso tenemos un control de sombras y luces que Adobe ha decidido reservarse para Photoshop. Curiosamente en Aperture también tenemos un control de niveles que no aparece en Lightroom. Y sí, Aperture también tiene curvas: de luminancia, RGB, por canales. Incluso tiene tres versiones para las curvas: el standard, la versión centrada en las sombras y una versión extendida para ayudarte a recuperar esas altas luces un poco pasadas.
En cuanto al revelado en sí de los RAW, para las cámaras que actualmente utilizo (Canon EOS 40D, Nikon D40 y ocasionalmente un Canon EOS 5D), la calidad que ofrece Aperture supera la que me ofrece Lightroom. Incluso hay opciones de procesado, como por ejemplo el ajuste del punto negro que son francamente superiores en Aperture, mucho más ponderado y menos agresivo respetando mucho mejor los tonos. Por contra, la reducción de ruido de Lightroom es superior a la de Aperture al permitir controlar por separado el ruido en luminancia y el ruido en crominancia.
De todos modos todas estas diferencias son relativas y no hay ningún proceso que se pueda hacer exclusivamente en uno de los dos programas y no en el otro. Si a caso, en uno es más cómoda y directa determinada operación y la situación se invierte en otros casos.
Bajando a las trincheras
Las review, aunque se realicen a lo largo de varios días, tienen una cosa en común: son cómodas. Si la cosa va lenta, me espero. Si se para, lo arranco de nuevo. El problema es cuando lo que estás evaluando es una herramienta de trabajo que pretendes utilizar para sustituir a la que en esos momentos utilizas. Puede que en el entorno algodonado de la review la cosa parezca funcionar, pero luego en el día a día no llega.
Por eso antes de empezar a escribir este artículo y sobre todo tomar la decisión de cambiar he preferido esperar a probarlo en el campo de batalla. La ocasión se presentó este último fin de semana, cuando impartí para la gente de Dr. Nopo un taller sobre iluminación. El uso que hago de estos programas en los talleres es múltiple. Uno de los usos típicos es ante una pregunta de un alumno: buceo en la librería de talleres anteriores y les enseño imágenes que me permiten responder a la pregunta. Ahí, la navegación mediante quick preview ha sido crucial para moverme a la velocidad del rayo entre las +5.000 imágenes generadas en talleres pasados e identificar la imagen concreta al verla.
El otro uso que hago, es la importación de las imágenes generadas durante el taller para su proyección y comentario en vivo al finalizar cada sesión. En esa labor, la velocidad de importación de Aperture (muy superior a la Lightroom), junto con la posibilidad de usar quick preview desde el momento cero (gracias al uso de los JPEG embebidos en los RAW) ha sido determinante. Mientras el programa importaba el resto de la tarjeta, nosotros ya estábamos comentando en la pantalla las primeras imágenes.
Para terminar de rizar el rizo, la librería que utilizo en los talleres lleva todas la imágenes embebidas y fue exportada desde mi librería principal. Al terminar el taller puedo reintegrar las nuevas imágenes, así como cualquiera de las de talleres anteriores que haya editado a petición de los alumnos, en mi librería principal en pocos minutos. Para los que nos movemos con portátiles, pero guardamos en casa el grueso de las imágenes las opciones de exportación y unión de librerías de Aperture 3.0 son una herramienta muy potente.
El uso de Aperture 3.0 en un taller real ha sido determinante. El programa no solo da la talla, sino que mejora mi modo de trabajo. Y todo ello en un MacBook Pro del año 2006 con 3Gb de RAM. En una máquina de las que vende en la actualidad Apple el rendimiento debe ser aún mejor.
Diapositivas, Facebook, Flickr y otras cosas que no he probado
Usar el sistema de diapositivas de Aperture, dentro de un ecosistema Apple como el que tenemos en mi familia debe ser pecado. Seleccionas el conjunto de imágenes, le aplicas un tema, eliges la música de la librería de iTunes, ajustas a placer duraciones y ordenación. Una vez contento con el preview, exportas a película. Por ejemplo, directamente a formato compatible con iPod y le pides que te lo importe en el iTunes. Conectas el iPod y a los pocos minutos tienes a tu hija dando saltos de alegría por toda la casa enseñando a todo el mundo las fotos de su actuación de fin de curso mientras le suena por los auriculares su música favorita. Y ese mismo pase lo exportas a 720p o 1080p en formato MP4 para ver en el reproductor del salón cuando vengan los abuelos a casa.
Manejo trivial, similar al de las aplicaciones iLife y resultados espectaculares.
Sí, el sistema no es tan configurable como en Lightroom, pero la rapidez y espectacularidad de los resultados compensan ampliamente las limitaciones típicas de Apple
En cuanto a las integraciones con Flickr y Facebook, decir simplemente que funcionan y muy bien. Sobre todo, la que ya estoy usando es la de Flickr. Desde el mismo Aperture ya generé la colección en Flickr de las fotos del último taller, con todos los títulos y textos descriptivos introducidos (y almacenados) como metadatos en Aperture. En Lightroom existían plugins para realizar este tipo de acciones, pero siempre era algo añadido con el que nunca terminé de sentirme cómodo. Con el sistema de Aperture, estoy seguro de que será el método que utilice en todas las ocasiones.
No he explotado Aperture a fondo. Aún me quedan muchas funcionalidades por probar, aunque ya se que algunas no creo que llegue a utilizar nunca. Por ejemplo Faces.
Probar Faces en serio, es decir con toda mi colección de imágenes, se que será un proceso lento. Inicialmente el sistema tendrá que “reconocer” las caras en todas las imágenes, y eso le llevará sus buenas 30 horas. Posteriormente tendré que empezar a asignar nombres. Se me hace muy cuesta arriba empezar a usar esas opciones con toda mi librería, demasiado trabajo para obtener algo que puedo lograr mucho más rápidamente con keywords puestas a mano. La facilidad de navegación en modo quick preview, unida a lo fácil que resulta crear agrupaciones lógicas de mis proyectos, me facilita tener a toda la gente relevante identificada en mi librería.
Solo he probado de forma ocasional la otra gran novedad Places. Eso si que me parece más útil. Sobre todo cuando lo uno al iPhone 3GS. La gente de Apple ha previsto que lleves encima un iPhone 3GS, es decir con GPS, pero que no quieras utilizarlo como tu cámara. Por ello han implementado en Aperture la posibilidad de extraer de las imágenes del iPhone los datos de geolocalización y aplicarlos a imágenes tomadas con otras cámaras. Llegas al lugar donde vas a hacer fotos y haces una de geolocalización con el iPhone. Luego al importar en Aperture las fotografías “de verdad”, coges los datos del GPS de la imagen del iPhone y se los asignas.
Con los libros estoy empezando, pero aún no he recibido ninguno impreso, por lo que prefiero no opinar. De momento el flujo de trabajo para ir montando el libro es suficientemente cómodo y sencillo.
Con los libros, al igual que con los sitios web o las diapositivas, el modo de trabajo no modal de Aperture es una gran ventaja respecto a Lightroom. Por ejemplo, supón que estás metiendo las imágenes en un libro y te das cuenta de que una de ellas tiene una dominante de color que por separado no te molesta, pero que integrado en el libro resulta demasiado evidente. Solo con pulsar “F” entramos en el modo a pantalla completa con esa foto y podemos aplicarle las correcciones oportunas. Al pulsar “Esc” regresaremos al libro que estamos componiendo con la imagen actualizada. Directamente, dentro del contexto. Ahí es donde yo creo que Aperture siempre ha destacado, desde la versión 1.0. Al menos ha sido una de las cosas que he estado añorando continuamente mientras utilizaba Lightroom.
Conclusiones
Definitivamente la experiencia de usuario hasta el momento es muy buena. En este caso se ha mantenido la primera impresión que me produjo Aperture 1.0 en 2005 y la impresión que me produjeron los vídeos de demostración de la versión 3.0, con lo que podemos pensar que:
Al mismo tiempo, tras una prueba en profundidad de las áreas del programa que más me preocupan, me ha hecho darme cuenta de que las sensaciones de “lentitud” de esa prueba de cinco minutos que todos hacemos puede llevar a conclusiones erróneas, lo que curiosamente me lleva a aceptar simultáneamente que:
Pese a que yo voy a empezar a usar Aperture 3.0, es importante destacar que los factores que me han hecho cambiar a mi, puede que no sean importantes para ti. Por ejemplo, si a ti te preocupa la inmediatez de los cambios cuando estás editando una foto seguramente seguirás estando más cómodo con Lightroom. Y lo mismo te ocurrirá si te resulta confusa la distinción entre carpetas físicas en el disco duro y la estructura de proyectos dentro del programa.
Yo creo, que si puedes sacar una conclusión de este artículo es que para probar realmente cualquiera de estos programas, es necesario dedicarles un tiempo y tener claro que es lo que buscas de ellos. Quizás por eso, ambas compañías ofrecen un extenso periodo de pruebas de 30 días.






soy usuario de Aperture desde sus comienzos, venía de Capture One 3.7, probé Lightroom, pero la organización y calidad de Aperture siempre me gustó.
La lentitud al actualizar la aplicación integrando opciones que los demás incorporaban con cierta rapidez me molestaba, pero no afectaba a mi flujo de trabajo habitual... hasta que ante la dificultad del procesado de una imagen probé de nuevo Capture One, la versión 4.8, la calidad de los resultados me llevaron a utilizar durante tiempo C1 4.8 y después C1.5. como procesador de los Raw y Aperture como organizador, hasta que me actualicé al Aperture 3; me encontré todas las mejoras que has comentado: Aperture ha vuelto a ser el centro de mi procesado de imágenes, pese a que aún encuentro elementos mejorables como añadir las marcas de agua y la calidad de los .jpg para web que Capture One 5 me sigue pareciendo lo realiza de manera más intuitiva y de mayor calidad.
gracias de nuevo por tu revisión del programa y un saludo,
guillermo
Gracias de nuevo!
Gilbert
http://hlqh.tumblr.com
Hasta hace poco mi flujo de trabajo ha sido: importación y clasificación de originales RAW con Bridge + revelado con Camera Raw + retoques con Photoshop. Con los años le había cogido el tranquillo al asunto, hasta que Aperture vino a "complicarme" la vida.
He leído bastante (manual, aperture.maccreate, distintos foros) y he experimentado mucho, y sin embargo no pasa día en el que no aprenda media docena de posibilidades. Por no hablar de los presets, que amenazan en convertirse en un nuevo mediterráneo.
De tu artículo me ha servido especialmente el apartado "edición local y revelado de RAW". De modo tan sintético como claro me has resuelto un par de ideas confusas.
Gracias de nuevo. Un saludo,
Gabriel
Cualquiera que se haya descargado Aperture 3.0 se habrá dado cuenta de la cantidad de problemas que tiene (espacio en el disco, lentitud, errores de las herramientas, etc) hasta llegar a producir "kernel panics": si, por increible que parezca una aplicación de Apple bloquea sus propios ordenadores (ocurre con la herramienta pincel)
Así con todo, y pese a las críticas de Steve Jobs a Adobe (por el reproductor Flash) Lightroom es bastante mejor aplicación que Aperture... o por lo menos si puede llamarse profesional.
Saludos.
Por eso la primera frase de mi artículo es "Este artículo no pretende ser una revisión de Aperture 3.0.". Lo único que pretendía transmitir en este artículo son las sensaciones de un usuario de Lightroom durante 2 años que ha "regresado a casa" por así decirlo, gracias a la nueva versión de Aperture.
Muchas veces se escucha la frase "este programa es mejor que aquel" porque sí, sin argumentos, porque yo lo valgo. No era esa mi intención. Al contrario, lo único que he pretendido con este artículo es dejar bien claras las cosas que a mi me resultan atractivas de Aperture 3.0 y los escollos con los que me he encontrado al intentar evaluarlo.
No soy quién para decir que Aperture es mejor o peor que Lightroom, simplemente puedo decir que a mi me gusta y me da más servicio en estos momentos Aperture, del mismo modo que anteriormente, ese papel se lo llevaba Lightroom.
Pero desde la actualización a AP3, me he fijado que esta versión es algo más lenta que la anterior, sobretodo al editar, y ya no hablo de los nuevo pinceles, sino de los retoques de siempre desde la versión 2. Antes los ajustes eran inmediatos, ahora se demora unos segundo en mostrarme los resultados. Eso me desespera un poco.
Sin embargo no pienso cambiar a LR, me siento muy seguro con AP3 y tiene otras cosas mucho más positivas y confió en que futuras actualizaciones, (la 3.0.2 no lo ha arreglado) estos problemas de velocidad se resuelvan.