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El iPad no es el Dynabook ... pero se le acerca, por Juan de Dios Santander
Enviado por redaccion el 28 Enero, 2010 - 18:38.
¿Cuánto se acerca el iPad a ese concepto ideal? ¿Qué le falta al iPad para parecerse mas Dynabook?El Dynabook de Alan Kay pretendía ser una bicicleta para la mente (como después diria Jeff Raskin describiendo el Macintosh en su concepción), una herramienta para pensar, y para aprender. Pero lo que se suele olvidar es que lo que quería enseñar Kay era a abstraer, y a poder construir modelos de lo que se estaba experimentando con lenguajes como Smalltalk. Desde ese punto de vista, el iPad puede ser una total decepción: según la política de envío de aplicaciones a la AppStore, no se pueden ofrecer entornos de ejecución de código, ni emuladores de ningún tipo… o al menos, no en los que se puedan cargar programas arbitrariamente. Así que cosas como Squeak, en la que es posible construir objetos que, por ejemplo, choquen con otros elementos, se puedan mandar mensajes entre ellos, y demás, están absolutamente fuera de lugar. Si en el dispositivo más móvil con alto poder de computación que existe no es posible hacer eso, quizá estemos ante la última oportunidad de facilitar el aprendizaje de los procesos de abstracción. Posiblemente, un Tablet PC (o los Slate PC, como ahora los llama Microsoft), o sistemas de tableta basados en Android o Linux estén más cerca de ese ideal en ese aspecto. Pero, ¿qué ofrece el iPad como herramienta educativa?Sin embargo, trabajar con uno de esos sistemas implica trabajar con una versión completa de Windows, de modo que la interacción no está totalmente orientada a trabajar con las aplicaciones, sino también a la administración de las mismas. El hecho de que las aplicaciones no puedan interactuar entre sí puede verse, en el entorno educativo, tanto como una ventaja como un inconveniente: la ventaja es que se hace muy difícil conseguir que un iPad deje de funcionar como herramienta educativa, salvo que el usuario borre las aplicaciones que tiene que usar obligatoriamente, y gracias a la AppStore la restauración sería inmediata. Además, aumenta el foco del alumno en la actividad concreta. La desventaja es que la cooperación entre aplicaciones puede verse disminuida, pero con el uso de enlaces basados en protocolos concretos (p.ej., enlaces phun: en Wikipedia podrían lanzar la aplicación tanto en ordenadores como en el iPad) podría minimizar ese problema. Y como todo dispositivo tableta con conectividad inalámbrica, presenta como ventaja fundamental la movilidad y la conectividad (bien en lugares específicos, a través de Wi-Fi, o en cualquier parte mediante 3G): un iPad puede colocarse (usando Docks, o atriles) junto a experimentos en los que se esté trabajando con los niños, ocupando mucho menos espacio que un portátil, de modo que puedan disponer de la información, o guía sobre la actividad, de forma interactiva (con ilustraciones e información de cada paso, por ejemplo). No hay que olvidar la iBookStore, y el lector iBook: gracias al soporte del formato abierto ePub (basado a su vez en XHTML, CSS, y otros estándares abiertos soportados por WebKit), ahora es posible crear libros de texto interactivos, ricos en medios, y a los que puede accederse, en principio, por un coste inferior al que tendrían sus equivalentes en papel, con la posibilidad de estar contrastando información entre ellos. Estoy casi seguro de que en breve existirán herramientas de creación de contenidos ePub dirigidos a las nuevas capacidades interactivas del iPad (en realidad, ePub soporta esas capacidades interactivas; eran los lectores los que no podían, en su mayoría, mostrarlas). Y del mismo modo que ahora es posible que las aplicaciones accedan a la biblioteca musical, o a la biblioteca de imágenes del iPhone para usarla, es muy posible que se pueda acceder al contenido de los libros desde otras aplicaciones, con lo que se pueden establecer aplicaciones educativas ligadas a esos libros educativos. Concluyendo, le veo mucho potencial al iPad, y especialmente al hecho de haber montado su estrategia de libros electrónicos en torno al formato abierto ePub, y a su renderizado a través de WebKit, lo que hace más fácil que esos contenidos puedan ganar otras posibilidades de cara a la educación en todos los niveles… y si el iPad no es el Dynabook, puede ser el que más contribuya a que se difunda y refine el concepto. Noticia anterior: Lo importante está dentro... y fuera también, por Alberto Lozano Noticia Siguiente: Voy a criticar el iPad mientras me apunto a la lista de espera, por Jose A. Gelado [ | 1 comentario/s]
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Totalmente de acuerdo en que
Enviado por jsuarez (usuario no verificado) el 28 Enero, 2010 - 21:29.Totalmente de acuerdo en que el potencial educativo es enorme, la interactividad de estos dispositivos permitirá los niños con cerebro multitarea estar tranquilos y aprender. Ya ve a los hijos de mis hijos llevando tabletas al cole en vez de libros.
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