La columna de Alf: Madurando (dedicado a Christian)
Hace tiempo, por casualidad, descubrà que a la gente le gustaba leer lo que escribÃa ¡aunque fuera sobre ordenadores! Asà que poco a poco me fui metiendo en el "mundillo" Mac, cubriendo saraos y eventos, de la mano de Macuarium. Y fui conociendo gente.
A menudo me sorprende la cantidad de gente que conozco -y que me conoce-, aunque con esto del Mac pasa un poco lo mismo que con tantas cosas, me parece a mi. Que todos hablan y pocos dan el callo.
Me han pasado cosas alucinantes, algunas por surrealistas, otras por magnÃficas. Y siempre conociendo gente nueva. Gente que tenÃa el Mac como segunda ocupación -no como hobby, que es algo que uno hace sabiendo que no tiene ni compromiso ni obligación con nadie más que su propio yo. Conozco gente que dedica horas cada dÃa a leer problemas de usuarios y contestarlos en los foros, personas que pasan horas en chats compartiendo su conocimiento con aquellos que quieran aceptarlo. Incluso conozco gente que gana dinero escribiendo sobre Apple y su universo ;-)
La verdad es que pasamos horas hablando de máquinas, sobre máquinas y a través de máquinas, sobre enfados metafÃsicos, discusiones bizantinas, problemas sobre ángeles asexuados,... y rara vez miramos a la persona que está detrás del teclado. Podemos reirnos, polemizar, incluso quedar ... e irnos sabiendo lo mismo que sabÃamos antes del encuentro: su seudónimo. No su edad, ni si tiene hijos o en qué trabaja. Quedamos para hablar de lo mismo de siempre.
Cuando mi vida estaba bastante encarrilada, me subà al tren en marcha de Campusmac. Ya tenÃan lo básico acordado y querÃan que alguien se hiciera cargo de la comunicación. Distintos avatares que ahora no hacen al caso, me obligaron a dedicarme a otras áreas que eran fundamentales para el buen funcionamiento de Campusmac, y como consecuencia mi área especÃfica de responsabilidad ha fracasado profundamente en algunos aspectos (como podeis ver, aprovecho la ocasión para comenzar a asumir las responsabilidades que me tocan frente al discreto éxito de la convocatoria).
Campusmac ha atravesado momentos difÃciles, de desconcierto, incluso de inactividad, propios -seguramente- de una actividad que se monta desde el voluntariado -mengüante a medida que pasaban los meses- y del tiempo libre -algo que por definición no existe-.
En esos momentos, Christian siempre estaba allÃ, con la agenda abierta, la lista preparada y dispuesto a pasar revista a los temas pendientes. Cuando nos reunÃamos -todos los jueves en un canal de chat- él estaba puntual y silenciosamente esperando a que llegáramos. Sé que se desesperaba con la lasitud del concepto español de puntualidad que tenemos muchos, pero seguÃa aguantando.
A menudo comentábamos entre nosotros con ironÃa su peculiar forma de escribir... a pesar de llevar años en España, no dominaba nuestra lengua, y escribiendo era sencillamente terrible.
Un dÃa en el chat, hablando en broma sobre la juventud de algunos miembros de la junta y el sexo ;-) -ya veis lo que dan de si esas reuniones- Christian comentó que en su garaje tenÃa una bolsa llena de pelÃculas porno. En broma le dije que cuando viniera a Madrid me la trajera que yo se la cuidaba ;-D. El hombre se vino desde su casa de Marbella en autobús hasta Madrid cargado con una bolsa de deporte como para llevar palos de golf llena de cintas VHS (no me atrevo a calcular lo que pesa, pero se que yo no lo hubiese hecho). Ese es Christian.
De repente, nos dijeron que estaba en el hospital. Algunos correos de preocupación, pero en poco tiempo volvió a casa. La primera reunión en el chat a la que asistió estuvo prácticamente mudo, y al final cerró la conexión sin despedirse.
Poco tiempo después nos dijeron que estaba de regreso al hospital, y que la cosa no pintaba bien. Yo le llamaba cada tres o cuatro dÃas para preguntarle, contarle cosas de Campusmac e intentar darle ánimos. Me dijeron que habÃa perdido veintitantos kilos. La semana pasada pensé en ir a verle a Marbella, pero un compromiso familiar se cruzó y no lo hice.
El martes pasado (23 de Julio) estuve hablando con él un rato, pero Christian estaba cansado, no le entendÃa bien y el móvil empezó a tener interferencias. Le dije que le llamaba luego desde un teléfono fijo para poder hablar más despacio, y no lo hice.
Y ahora ya no está.
Es evidente que la vida sigue, ayer tuve una reunión, diez o doce llamadas telefónicas; hoy otras reuniones, Campusmac se celebrará en dos semanas, como en los cómics, tengo una sombra en mi corazón que me acompaña donde voy y se agacha cuando me agacho, está seria cuando yo me rÃo y se queda despierta cuando yo me duermo.
Como la pelÃcula de cine, sigo pensando en las "cosas que nunca te dije" pero que espero que supiese, aunque me muero de ganas de decÃrselas aunque sea delante de la piedra que le tapa para siempre.
Dentro de unas semanas, los es del dia a dia, la familia, el trabajo, el dinero, irán ahogando en mi corazón la sombra que hoy me sume en melancolÃa. Y andando el tiempo, no será más que un susurro que grita desde el fondo. Hasta que un dÃa, de repente, me pare por sorpresa y me dé cuenta que hace mucho que no hablo con Christian, ni le escribo ni le leo.
Y la máscara caerá, y conoceré de nuevo que aunque puedo vivir aparentando normalidad, la vida no es la misma sin él. y que le echo de menos.
Sé que muchos se habrán aburrido enormemente con esto. Otros incluso me pedirán que dedique mis esfuerzos a una hoja parroquial. Pero es algo de lo que me he dado cuenta y que pienso tomar como propósito.
Mi propósito (y si alguien ahà quiere recordármelo andando el tiempo, estaré encantado) es hablar más sobre la gente y menos sobre Macquinas. Fijaos cómo me habrá afectado este tema que casi pienso que Steve Jobs es también una persona ;-)
Seguiremos informando
Alf
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