Hace prácticamente un año escribí un artículo llamado Apple, ¿quién se quedará y quién se irá? en el que repasaba rápidamente la gente que había ido dejando la manzana, unos voluntariamente y otros forzosamente, y me preguntaba de los que quedaban (lógicamente, de la parte pública y visible de la empresa) cuántos acabarían dejando el barco una vez que el pegamento que los mantenía unidos (Steve Jobs) desaparecía y cada uno daba rienda suelta a sus propias inquietudes, ambiciones, filias y fobias.
Era inevitable, desde mi punto de vista, que algunos de los grandes ejecutivos sintieran desapego o distanciamiento una vez que el líder visionario desaparece y a los que quedan les toca seguir adelante. Además, la personalidad de su sucesor, Tim Cook, aunque enérgico y con ideas claras, no puede ser más diferente del cofundador de Apple.
A lo largo de este año numerosas veces ha salido en los medios el presunto choque de trenes que suponían Jonathan Ive y Scott Forstall -a la sazón, los dos "protegidos" de Steve Jobs. Por ejemplo: Pelea interna por el diseño del interfaz, o ¿Tiene Apple un problema con Scott Forstall?
Uno, Jonathan Ive, responsable del diseño industrial de Apple, reconocido icónicamente allá donde aparece uno de sus productos y el otro, Scott Forstall, máximo artífice de iOS, la vaca lechera que ha hecho de Apple el gigantesco emporio que es en la actualidad.
Hoy sabemos que, en ese choque de trenes, Scott ha descarrilado y Jonathan ha ganado velocidad. Ive se hará cargo de la supervisión del diseño de los interfaces tanto de OS X como de iOS. Si a esto añadimos que también la dirección de software de iOS y OS X será común (a cargo de Craig Federighi) podemos ver que en las próximas versiones de ambos sistemas operativos se establecerá una unidad de criterio funcional y estética que ya empezaba a ser evidentemente necesaria.

Jonathan Ive conduce un Bentley Brooklands
Hace un par de meses Vanity Fair declaraba que Tim Cook y Jonathan Ive eran los nuevos "poderosos" de la industria. Ahora es más verdad que nunca.
El diseño industrial es algo muy complejo. Todos hemos tenido (sufrido) la experiencia de intentar montar algo y exclamar "pero qué mal diseñado está", o de comprar algo y que se rompa "al tercer día" (es decir, mucho antes de lo que razonablemente se podía esperar que se rompiera).
Y sin embargo, cuando algo está bien diseñado es muy fácil no advertirlo. Lo encontramos natural, lógico, definitivo. Que algo no tenga puntos débiles, o esté equilibrado, sea armonioso, no tenga "diseñismos" (ornamentos superfluos, una manera de firmar diciendo "un diseñador estuvo aquí") nos parece, cuando lo encontramos, que es como debería ser y adoptamos su uso sin dedicarle mayores pensamientos.

Y sin embargo, ¡qué pocas veces encontramos objetos así! en qué pocas ocasiones dejamos de usar un objeto por agotamiento, no por haber quedado inservible.
Ahora Jonathan Ive va a poder aplicar su proceso de depuración a las líneas de diseño de los sistemas operativos de Apple, y sus usuarios esperamos que elimine los "diseñismos" (vale, en inglés se dice skeuomorfismo pero esa palabra no hay quien la entienda), esos ornamentos que intentan abstraer el interfaz de su auténtica función digital con adornos como tapices de fieltro, ribetes de cuero, restos de hojas arrancadas en calendarios,... y encuentren una forma de expresar su esencia de una manera clara, directa y auténtica, al tiempo que hacen que sea más sencillo comprender su funcionamiento porque permanecen fieles a su naturaleza, sin esconderla detrás de artificios.

La casa de Jonathan Ive en Somerset, Inglaterra. Esperemos que tarde muchos años en volver a ocuparla, serán buenas noticias para Apple.
Por todo ello, es la hora de Jonathan Ive. Confiemos que su trayectoria en el software sea tan brillante como en el hardware... y, por nuestro lado, tenemos la certeza de que los tiempos futuros serán interesantes en Apple.



En este sentido, me ha sorprendido ver esta mañana en Applesfera una fotografía de grupo que no conocía, de varios ejecutivos de Apple, y al verla me he dicho que si hubiera tenido que predecir quién de los personajes que aparecen en ella podría ser fuente de conflictos en el futuro, no hubiera pensado en Forstall: http://www.applesfera.com/apple/huracan-en-las-altas-esferas-de-apple-scott-forstall-y-john-browett-abandonaran-la-compania
Unas horas después, he vuelto a ver en Applesfera otra fotografía de grupo, que ilustraba un nuevo artículo y he pensado que no hacía sino confirmar la sensación que me había provocado la primera, y por eso me he decidido a comentarlo públicamente: http://www.applesfera.com/curiosidades/quien-es-scott-forstall
¿Alguien tiene la misma sensación que yo al ver esas fotos?
Además, creo que la implementación varía mucho dependiendo de la plataforma de la que hablemos: en iOS, la tan criticada tendencia nos permite identificar las aplicaciones con un rápido vistazo. Esto no pasa en Windows 8, donde todo es muy parecido y hay que fijarse en el contenido más de lo recomendable. Por otro lado, este modelo no resulta tan útil en OSX (veamos por ejemplo la agenda, dónde la interfaz, en forma de librito,aporta bien poco).
La captura de pantalla es de Safari, pero lo veo igual en todos. No será que tienes en preferencias Generales desactivado el suavizado de textos?
En cambio, Ive siempre me ha tenido enamorado. hay algo que haya diseñado que no sea excelente?
Pocos diseñadores tienen expuestas obras suyas en museos contemporaneos al lado de artistas de la talla de Van Gogh, Dalí, Warhol o Kansdisky...
Jonathan Ive es uno de ellos:
http://www.moma.org/collection/artist.php?artist_id=25843
Hay que recordar (y no es hacer leña del árbol caído) que buena parte de la "mala prensa" que ha tenido Apple ha caído en su área de responsabilidad:
- él fue el propulsor de que los dispositivos se sacaran del campus de Apple para probarlos más extensamente, lo que llevó a la pérdida y infame caso del iPhone 4 perdido y hallado en un bar.
- Siri fue una tecnología que se presentó en iOS y que luego no ha rendido como sus demostraciones parecían prometer.
- ¡Qué decir de los mapas! Su presentación de los mapas era como si, efectivamente, estuviésemos ante la nueva maravilla tecnológica de Apple... y mira la que se ha liado.
El detonante, aparte de estar enfrentado con gran parte de la cúpula (Ive, Mansfield, Cue) ha sido, según coinciden todos los medios, que se negó a firmar la carta de disculpa por el fiasco de los mapas, argumentando que era una exageración y que apple no necesitaba hacer nada y que los corregirían con el tiempo.
Al final fue el director general el que asumió la responsabilidad... y eso se paga.
Por contra, Bob Mansfield, que ya había oficialmente anunciado su retirada, no tuvo problemas en firmar una carta disculpándose por la decisión de retirar los productos Apple de la certificación EPEAT. Hoy ha vuelto a Apple y tiene una división bajo su mando.
Tal y como lo expresó Steve Jobs, en Apple se exige "accountability", es decir, que cada uno sea responsable de sus actos y -como ha quedado claro- se valora la humildad de retractarse cuando uno la caga (especialmente si salvas la cara del director general).
En el caso de Ive, no sólo se responsabiliza de sus actos (también él patinó con el acabado de Cube, cuyo plástico se craquelaba por el calor) sino que lleva su humildad al límite, dejando que sean otros los que le atribuyan el mérito.
Creo que todos los jefes y aspirantes de Apple deben haber tomado nota de qué actitudes se esperan de ellos si les llega el caso.
(En el caso de Ive, no sólo se responsabiliza de sus actos (también él patinó con el acabado de Cube, cuyo plástico se craquelaba por el calor)
No tengo muy claro eso del calor, el "craqueado" no era real, eran unas estrías que aparecían en todos los cubes como consecuencia del diseño, complicado por la forma, de la matriz de inyección.
No le gusta estar al frente, me parece un hombre de oficio, cerrado en su laboratorio haciendo su "magia" y creo que al final es lo que todos esperamos, bastante prensa rosa hay de futbolistas, actores y cantantes, para que ahora metamos a los del gremio tecnológico.