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Hace un par de días recibí mi nuevo ordenador para trabajar, un MacBook Pro de 13 pulgadas, y desde el primer momento se puso rebelde y no quiso funcionar.

No es lo mismo un ordenador personal, para tu propio uso, como mucho tenemos, que un ordenador de trabajo, que pertenece a una compañía. En muchos casos te dan el ordenador “limpio” y aterriza como puedas pero en otras muchas ocasiones lo que tienes entre manos es un ordenador preconfigurado con una serie de características activadas para que se integre dentro de las redes de la empresa. Es lo que se llama vulgarmente en IT “perfilado” porque se ha instalado un perfil en un panel de control que solo se activa cuando hay un perfil instalado que delimita qué se puede hacer con esa máquina y qué no, además de facilitar al usuario el acceso a información al incluir una serie de datos, aplicaciones y servicios que se van a utilizar.

Bueno, pues desde el primer momento aquel Mac se negaba a funcionar correctamente.

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Cuando se llega a una situación así, generalmente desde la perspectiva de usuario lo que tienes que hacer es ponerlo en marcha, arreglando los diferentes problemas que puedan ocurrir, uno detrás de otro. A veces son complicados y a veces no, simplemente hay que ir paso a paso en una cascada en la que primero empiezas por los problemas más generales para luego ir entrando en detalle: siempre se ha de hacer así porque si empiezas por los detalles al ir escalando hacia arriba te das cuenta que al ir solucionando los problemas superiores estos afectan a los de abajo y acabas teniendo que retomar una y otra vez lo que has arreglado previamente. Esta es una lección que se aprende rápidamente en los departamentos de IT, pero que a nivel de usuario con frecuencia se olvida, así que aquí tenemos nuestra primera regla: empieza por los grandes problemas que afectarán a los detalles como por ejemplo, problemas de contraseñas de usuario, problemas de acceso a servicios y más. Luego ya llegará la hora de los ajustes finos y demás.

Sin embargo, todo IT sabe que en un momento dado, la cantidad de trabajo necesario para solucionar los problemas es demasiado grande y al final lo que haces es poner clavos aquí y allá para sujetar la estructura, por lo que al final tienes un montón de apaños y ya se sabe lo que ocurre con los apaños, que son temporales y acaban fallando aquí y allá, forzando a tomar decisiones más drásticas.

Cuando se llega a ese momento en el que los apaños ya superan al tiempo de poner el ordenador en marcha, es el momento de empezar de cero. En IT, cuando se trabaja con grandes flotas de ordenadores y se utilizan MDMs (Mobile Device Management, que también se aplican a los ordenadores), casi siempre se usan procesos basados en imágenes de disco,  es decir, hay una imagen de disco master que se utiliza (en el caso del Mac) para reinstalar todo. Esta imagen de disco se crea en un momento determinado del proceso de instalación, de forma que se instala el sistema, se preconfigura, se instala el perfil de empresa con todo los los si y los no relativos a su uso y se prepara para su despliegue.

Es una táctica que puedes aprender tu también. De hecho, cuando se reinstala el sistema a nivel de usuario, siempre preconfiguramos características básicas del comportamiento del mismo, además de añadir aplicaciones, configurarlas en preferencias y más. Cuando hacemos ese trabajo, hay un momento en el que decimos “ya está listo”: es el momento de crear, a nivel de usuario, una imagen de recuperación. Esa imagen vale su peso en oro porque evita en un momento dado tener que realizar en el futuro todo ese trabajo de nuevo, una y otra vez, y en el caso de muchos Mac, tener que hacer ese trabajo uno por uno. La imagen no solo puede incluir ajustes del sistema, aplicaciones y sus configuraciones, sino ajustes como contraseñas previamente introducidas y servicios preconfigurados, favoritos y más. Una vez instalada, puedes añadir las actualizaciones, configuraciones y datos heredados desde el punto en el tiempo en el que creaste la imagen (quizás hace meses) y hoy. Actualmente, el propio sistema te permite crear esas imágenes desde la Utilidad de Discos, pero también puedes usar aplicaciones como SuperDuper! o Carbon Copy Cloner. Esta estrategia funciona perfectamente hasta macOS Sierra, aunque cuando saltemos a macOS 10.13 High Sierra y APFS habrá que ver cómo evolucionan este tipo de utilidades.

Al final, como el Mac rebelde nos estaba superando a dos señores de IT muy competentes más todos mis conocimientos, optamos por re-imagine la máquina, es decir, cargar la imagen de disco maestra y empezar de cero. Y por supuesto, funcionó.

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Hoy en día, tanto en IT como para usuarios profesionales y prosumers, el volver a instalar desde cero y reconfigurar a mano, no debería ser una opción. Quizás la primera vez que realices este proceso te cueste, sobre todo porque necesita una preparación previa, pero esa imagen con el sistema preinstalado y limpio, con todos los datos básicos de aplicaciones, nombres de usuario, contraseñas y ajustes vale su peso en oro para ahorrar muchas horas de trabajo: es la diferencia de perder un par de días con todos los pasos, incluso cuando intentas recuperar información desde Time Machine, y tener un ordenador listo en un par de horas, incluso menos tiempo.

Los gifs, por cierto, son de Swear Trek, fuente inagotable de maldiciones que llegan audazmente a donde nadie ha llegado antes.

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1 comentarios

  1. cahuelcahuel

    Que buen articulo, como para desarrollarlo mas e incluso ahondar el mismo tema en el mundo Windows o dar señas donde aprender a realizar estas imágenes , que al menos yo debo convivir con las 2 plataformas y siempre la que me genera tropiezos es la de Redmon. Gracias!!!!!