Permisos para novatos en Mac OS X 10.6 Snow Leopard

Luis H. nos pregunta: "Acabo de mudarme al nuevo barrio del Mac y estoy encantado, sin embargo me estoy encontrando con inusuales problemas con la gestión de permisos de los archivos. Vengo del mundo Windows y allí la gestión me parecía ya de por si un lío, y aquí ... pues en un nueva...

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Luis H. nos pregunta: “Acabo de mudarme al nuevo barrio del Mac y estoy encantado, sin embargo me estoy encontrando con inusuales problemas con la gestión de permisos de los archivos. Vengo del mundo Windows y allí la gestión me parecía ya de por si un lío, y aquí … pues en un nueva plataforma me quedan muchas cosas que aprender. ¿Es posible que expliquéis como funciona esto para alguien que no sabe con que parte del destornillador se martillan los clavos?. Muchas gracias por vuestra página, en serio, me parecéis fantásticos“.

Los permisos de archivos, carpetas y aplicaciones no son una característica exclusiva de Mac OS X: viene heredada de su capa Unix que es el motor del sistema operativo. Este sistema de permisos permite definir cuatro características esenciales para cualquiera de estos tres tipos de elementos: Su propietario (o propietarios) y la capacidad de acceder a estos elementos (lectura, escritura y adicionalmente, su ejecución).

Para trabajar con los permisos en Mac OS X, solo has de seleccionar un archivo y solicitar su información (usando el atajo de teclado Comando + tecla i) y dirigirte a la parte inferior de la ventana informativa donde se encuentran las opciones de permisos.

Esta pequeña ventana te va a mostrar parte de estas características asociadas a los permisos, concretamente las opciones de usuarios y los permisos correspondientes en función de estos usuarios. Al respecto del sistema operativo, no solo existes tu como usuario (o el resto de usuarios) sino que hay un grupo de diferentes “personas” que corresponden al sistema operativo que hacen que ciertos archivos (principalmente, los del sistema) solo puedan ser manipulados por Mac OS X (o por el usuario, si se identifica como persona con los suficientes privilegios para hacerlo).

Pero vayamos a las operaciones mas básicas con los permisos.

En general, cuando solicites los permisos de un archivo, te encontrarás con una ventana como esta. Lo primero que tienes que hacer es desbloquear esta característica haciendo click en el candado de la parte inferior izquierda: se te solicitará la contraseña del administrador para hacerlo así que mejor tenla a mano.

Una vez desbloqueada esta ventana, podrás empezar a hacer cosas: lo mejor es inspeccionar primero las opciones correspondientes: verás lo primero en la lista de usuarios la persona a la que corresponde el archivo, su propietario. A su lado, en la columna de privilegios, podrás ver las opciones de Leer y escribir (o solo leer). Si pinchas encima de este campo podrás ver un menú desplegable que te permite modificar este comportamiento.

Debajo, lo mas probable es que veas un segundo usuario llamado “everyone”. Este no es un usuario “real”, sino que corresponde al sistema e identifica al resto de los usuarios del ordenador: sus permisos por defecto son “Sólo leer”, lo que implica que si tienes varios usuarios en tu ordenador, estos usuarios podrán acercarse a este archivo y abrirlo, pero no guardar cambios en el mismo (aunque si hacer un guardar como y guardarlo con otro nombre en su carpeta de documentos).

Si quieres dar permisos de escritura, por ejemplo, a un usuario específico (porque estáis compartiendo ese documento por los motivos que sean) solo tienes que hacer click en el icono “+” en la parte inferior de la ventana y te aparecerá un cuadro de diálogo que corresponde a la Agenda además del resto de cuentas creadas en el ordenador y que te permitirá seleccionar a un usuario de esa lista: adicionalmente, si añades un usuario, tendrás que adjudicarle una contraseña que no tiene porqué ser la del sistema: es solo una contraseña para que acceda a ese archivo en cuestión. Puedes añadir tantos usuarios como quieras cada uno de ellos con una contraseña diferente y darles diferentes permisos: de lectura o de lectura y escritura. De la misma forma, puedes añadir un nuevo usuario que no esté disponible ni en tus contactos de la agenda ni en tu lista de usuarios creados en el ordenador (aquellos que tienen su carpeta “home”). El símbolo “-” te permite retirar esos usuarios y los privilegios asociados a los mismos.

Complicando un poco mas las cosas

¿Te has fijado en el pequeño icono con forma de rueda dentada junto a las teclas “+” y “-“? Ese icono te permite realizar ciertas operaciones con los archivos y carpetas.

Si solo tienes seleccionado un archivo, las opciones son dos: pasar la propiedad del archivo a otro usuario (selecciona en la lista el usuario al que quieres transferir la propiedad del archivo y selecciona “Convertir a XXXX en el propietario) y la posibilidad de restaurar los cambios si te has equivocado. Es importante que recuerdes probar si los permisos son correctos antes de cerrar la ventana de información o perderás la posibilidad de restaurar estos permisos (aunque siempre puedes volver a manipularlos posteriormente para dejarlos como estaban).

Cuando en vez de un archivo hablamos de una carpeta, en este menú tienes una opción adicional: aplicar los permisos incluidos. Esto permite que todos los archivos que hay dentro de esa carpeta dispongan de los mismos permisos que le des a la carpeta de forma que no tengas que modificarlos uno a uno, tarea que puede ser muy pesada).

De todas formas, si quieres cambiar los permisos de varios elemento (archivos y carpetas a la vez) puedes solicitar la información de varios archivos de forma simultánea usando el atajo de teclado Comando + opción (alt) + tecla i. La ventana que te aparecerá te permitirá modificar las opciones de permisos de varios archivos de forma simultánea.

Las aplicaciones son algo diferente: no te “pertenecen” sino que pertenecen al sistema y así lo verás identificado como propietario de las mismas, junto con Wheel (solo lectura) y Everyone (solo lectura). No conviene jugar con los permisos de las aplicaciones o te encontrarás que no tienes acceso a ellas o que el sistema operativo o la misma aplicación, por ejemplo, no puede actualizarse porque careces de los permisos necesarios para utilizarlas.

Recuerda que la Utilidad de Discos (en Aplicaciones > Utilidades) dispone de un sistema de reparación de permisos si algo va “fundamentalmente mal” pero solo realiza estas operaciones sobre los archivos que tiene indexados y que corresponden al sistema: si retocas de forma manualmente un archivo, especialmente si es un documento, la utilidad del sistema no va a poder hacer mucho para ayudarte.

Si el “follón” de permisos es tan importante, por el motivo que sea, que queda mas allá de tu capacidad de solucionar el problema, siempre tienes este artículo Jugar con los permisos del disco duro tiene consecuencias “casi” fatales que te permitirá realizar una reparación de emergencia sobre los permisos de un disco duro cuando has tocado algo que no deberías de tocar o cuando los permisos de los archivos de, por ejemplo, un disco duro externo, no corresponden con tus necesidades y te impiden trabajar con ellos.

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1 comentarios

  1. Fai

    Entonces, si no he entendido mal, hay dos clases de usuarios, los del ordenador y los de la agenda ¿es así?

    En tal caso, lo que no comprendo es la utilidad de dar permisos a usuarios de la agenda, pues para compartir archivos y carpetas se hace con dar permisos a los usuarios del ordenador.

    Saludos.